HOMEOSTASIS EMOCIONAL EN LAS AACC


    El término emoción, de la familia etimológica mover, indica “movimiento hacía”. En toda emoción hay implícita una tendencia a actuar con algún propósito, voluntario o involuntario.

 

Según Adolphs (2002) las emociones tienen como objetivo aumentar la homeostasis, la supervivencia y el bienestar del organismo. Por lo tanto, desde la emocionalidad debemos dirigir las acciones y no estancarnos en un pensamiento recurrente y/o rumiante. 

 

En las altas capacidades (AACC) las dosis exactas para encontrar el equilibrio se complican, ya que las necesidades cognitivas son múltiples y en algunas etapas evolutivas difíciles de identificarlas, así que conseguir la homeostasis puede ser un objetivo difícil de alcanzar. 

 

En las AACC hay una relación inversamente proporcional entre la probabilidad de gestionar correctamente emociones con el numero de necesidades que nos surgen, a no ser que dispongamos de suficientes habilidades e introspección para su correcta gestión. Por lo tanto, debemos controlar las desequilibrios internos que crean necesidades, ya sea en  el plano fisiológico o psicológico. 

La persona con AACC puede tener numerosas inquietudes a nivel intelectual. Se estresan por todos los estímulos que procesan, y consecuentemente por lo que piensan. El intelecto elevado lleva a cuestionarse profundamente las cosas y este tipo de procesamiento a nivel cognitivo, origina más inquietudes y preocupaciones. Por lo tanto, se anclan en el pensamiento, la acción se bloquea y la emoción deja de conducirles al movimiento. El propósito se desdibuja, dejando a la persona con cierta apatía, desmotivación o angustía.

 

La homeostasis fisiológica y psicológica se rompe, desregulando la adrenalina, noradrenalina o glucagón, entre otros neurotransmisores y hormonas implicadas. Estos se activan para centrarse y solucionar eso que nos provoca malestar o inquietud. En medio de este proceso se encuentran las emociones, que influyen en el  pensamiento y conducta. 

 

Como explica Dabrowsky en su teoría de la desintegración positiva, para avanzar es necesario un conflicto, una lucha interna a nivel emocional. La existencia de algún tipo de sobreexcitabilidad ejerce de motor que permite iniciar el movimiento hacía un estadio más elevado.

 

Así que debemos entender el conflicto como inicio de la solución. La frustración, una de las emociones características de las altas capacidades, genera un conflicto constante entre lo que se tiene y lo que se espera. Emergen sentimientos de tristeza, decepción y desilusión que deben interpretar como aquello que puede generar el cambio, la superación y/o motivación.