EL OPTIMISMO DISPOSICIONAL

El optimismo disposicional se define como una tendencia personal a evaluar de forma positiva la ocurrencia de eventos futuros, posibles o no, siendo una característica estable temporal y situacional, generando la tendencia a persistir en la tarea cuando ésta se dirige a una meta (Carver, Scheier y Segerstrom, 2010; Rauch, Schweizer y Moosbrugger, 2007; Scheier y Carver, 1985).

Se ha demostrado que las personas optimistas tienen una menor tendencia a altos niveles de neuroticismo, mayores niveles de extraversión y estabilidad emocional, así como, una relación positiva con la amabilidad y la responsabilidad.


El optimismo disposicional es un rasgo cognitivo que se caracteriza por:

  • la tendencia o la predisposición a esperar que algo bueno, en vez de malo, suceda
  • tener una actitud positiva y activa
  • tener una capacidad de apertura a lo inesperado, complementada por el compromiso, la gratitud, la ilusión y la confianza en las aptitudes propias para enfrentar y superar los obstáculos, generando resiliencia.

Se ha demostrado que los optimistas, antes de tomar decisiones precipitadas, sopesan todos los aspectos, tanto los positivos como los negativos, que se pueden desencadenar (Rojas, 1994). El optimismo dependerá de las estrategias cognitivas que adoptemos, de la gestión que hagamos de nuestros recursos, y de la actitud que decidamos tomar cuando vienen las curvas. 

También se ha constatado que el optimismo neutraliza los efectos de la ansiedad, del estrés y de la depresión, dado que los optimistas adoptan estrategias de afrontamiento activo, por lo que, ante un problema, lo solucionan más fácilmente.

Para aumentar y favorecer el optimismo disposicional tenemos las siguientes estrategias:

1- Ante la adversidad, pensar en una situación anterior vivida que se ha superado.

2- Pensar en alguna estrategia que se haya utilizado anteriormente para superar una dificultad.

3- Resignificar los elementos negativos que se activan con la adversidad, localizando la parte positiva implícita en la situación.

4- Pensar: “Yo decido cómo me quiero sentir”

5- Discernir cómo son los pensamientos ante esa adversidad:

      Negativos bajan y dificultan mi afrontamiento y rendimiento óptimo

      Positivos facilitan y mejoran el afrontamiento y, por ende, el resultado final

6- Detectar la dificultad a la que la persona se enfrenta para identificar la oportunidad implícita.

7- Redefinir y reenfocar el objetivo de vida teniendo en cuenta los obstáculos y los facilitadores para recuperar el sentido.

8- Aceptar las decisiones tomadas, siendo éstas las más adecuadas y convenientes en este preciso momento.

9- Tener confianza ante los desafíos y la fuerza interior para superar los obstáculos.

 

Y como decía Confucio: “No importa lo lento que vayas, mientras no te detengas”.


Reyes Miró, 2022