El diálogo interno como detonante de la ansiedad


La descripción del mundo que se hace la persona a si misma, basada en lo que ve, lo que oye y lo que siente, configura su dialogo interno.
 

En el dialogo interno se basan los juicios que hace la persona y se generan gran parte de las emociones más intensas.


Cuando se interpreta de forma constructiva la realidad, el conflicto, las relaciones, la adversidad... la información se asimila mucho mejor, lo cual facilita la aplicación pr
áctica de la misma. Se adquieren más y mejores estrategias que favorecen la adaptación a la realidad de la persona. La clave está en pensar de forma adecuada. En muchas ocasiones esta gestión de la información no  se produce de forma adecuada y se automatizan los procesos de pensamiento.


Para A. Ellis es el
Self Talk (auto charla) y para A. Beck son los Pensamientos Automáticos.

Las características de este diálogo interno son:

- Mensajes específicos: “no le gustas”

Está formado por palabras e imágenes breves: “abandonado”

Tiene credibilidad, no se cuestiona: “soy incapaz”

Se vive como espontáneo y parece verdadero: “todo me sale mal”

Se compone de expresiones como: “debería”, “tendría”, “habría”: “debería haber ido a la reuinión”

Es catastrófico: “esto que noto es grave, estoy enfermo”

Idiosincrático: característica propia distintiva del pensar, del actuar, del sentir: “esto no le pasa a nadie más que a mi”

De difícil modificación ni reconducible: “no voy a salir de esto”

Aprendido: “me pasa esto desde hace mucho tiempo”

 

Cuando este diálogo interno está construido, armado, la ansiedad que genera puede ser de 4 tipos:

1. CATASTROFISTA: la persona anticipa y magnifica, con lo que se origina una percepción errónea.

2. AUTOCRÍTICA: se produce un juicio constante y la persona se compara continuamente.

3. VICTIMISTA: genera desprotección y desesperanza.

4. AUTOEXIGIBLE: favorece el agotamiento y el estrés. No tolera el error.

 

Para poder recobrar el control del diálogo interno:

1º. Hay que ser consciente.

2º. Hay que sustituir el pensamiento negativo por dos de positivos.

3º. Hay que respirar diafragmáticamente y reducir el nivel de activación fisiológica.

 


"Dios mío, dame el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar, la serenidad para aceptar
las que no puedo cambiar, y la sabiduría para distinguir entre las dos. 

 

- Marco Aurelio -