CONEXIÓN: ESTADO DE ÁNIMO-MICROBIOTA


La relación entre la microbiota y trastornos como la ansiedad o la depresión se ha estudiado con modelos animales y humanos. En el presente artículo, queremos destacar la importancia del eje cerebro-intestino-microbiota, haciendo hincapié en la capacidad del estado anímico en modificar la microbiota, ya que muchas investigaciones ya han demostrado el efecto de la microbiota sobre el estado psicológico del paciente.

 

En un experimento con animales, concretamente ratas tratadas con Lactobacillus rhamnosus durante 28 días, mostraron una disminución de las puntuaciones en ansiedad y la depresión (Bravo JA, Forsythe P, Chew MV, Escaravage E, Savignac HM, Dinan TG, et al. 2011).

 

En la misma línea, otras investigaciones demuestran que la administración de Lactobacillus farciminis en ratas reduce el eje HPA (Hipotalámico-pituitario-adrenal) y por lo tanto, su respuesta al estrés (hormona adrenocorticotrópica plasmatica [ACTH] y [CRH] niveles de liberación de corticotropina (Ait-Belganaoui, Durand H, Cartier C, Chaumaz G, Eutamene H, Ferrier L, et al. 2012)

En el artículo de John R. Kelly y colaboradores (2015) podemos observar una tabla con las diferentes bacterias y sus efectos en el organismo; sintomatología ansiosa, sintomatología depreseiva, somatizaciones y aumentos de bacterias como Lactobacillus y Bifidobacteria en muestras fecales.

 

Cabe destacar que en la actualidad existe una creciente línea de investigación para apoyar la idea de que los patógenos intestinales tales como Escherichia coli (E.coli), desempeñan un papel en la programación temprana y capacidad de respuesta posterior del sistema de estrés (Dinan, 2012).

 

En este punto, cabe explicar la influencia de bacteria E. coli en los trastornos de ansiedad, depresión y rasgos de personalidad, como el neuroticismo.

 

La comunicación entre las células del Sistema Nervioso Central (SNC), el cual esta estrechamente vinculado al mecanismo de la ansiedad y /o la depresión, y las bacterias se basa en la presencia de receptores de neurotransmisores en las mismas.

Varios estudios han informado de que los sitios de unión de los neurotransmisores intestinales  están presentes en bacterias y, pueden influir en la función de los componentes de la microbiota,  lo cual también contribuye a aumentar la predisposición a estímulos inflamatorios (Hughes, DT, Sperandio, V., 2008).

 

Concretamente, la bacteria Escherichia coli O157: H7 posee un receptor de acogida derivado de epinefrina / norepinefrina que puede ser bloqueado por antagonistas adrenérgicos  (Clarke MB, Hughes DT, Zhu C, Boedeker EC, Sperandio V. , 2006). Por lo tanto, esta bacteria interviene en la respuesta principal del sistema de estrés; huida o lucha.

 

Otros estudios confirman que la microbiota afecta a la ansiedad y el sistema de HPA, influyendo en la neuroquímica del cerebro (Saulnier DM, Ringel Y, Heyman MB, et al. 2013). Asimismo, en relación al trastorno depresivo, estudios confirman que el sistema serotoninérgico esta bajo la   influencia de la microbiota intestinal (Desbonnet et al, 2008;. El Aidy et al, 2012;. Clarke et al., 2013).

 

 

Destacamos pues, la importancia de estudiar en profundidad el eje cerebro-intestino-microbiota, que corrroboraría la existencia de una relación bidireccional entre el intestion y el cerebro, regluada a nivel neuronal, endocrino y inmune (Grenham et al., 2011).

 

 

 

Reyes Miró y Mireia Ruiz, 2016

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